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Las 7 mejores playas de la Costa Brava para visitar en 2024

· Viajes Zeta

Las 7 mejores playas de la Costa Brava para visitar en 2024

La Costa Brava tiene más de doscientas calas. Muchas aparecen en listas genéricas, pero pocas guías explican si el aparcamiento está a cinco minutos o a media hora, si hay chiringuito o si en agosto te quedas sin toalla donde sentarte.

Esta selección incluye siete playas con perfiles distintos: arena o roca, acceso fácil o caminata, masificadas o casi vacías. Todas están en Girona, entre Blanes y Portbou, y cada una responde a un tipo de visita diferente. Lo que sigue es información directa sobre cómo llegar, qué encontrarás y cuándo conviene ir.

Cala Sa Tuna, Begur: piedra volcánica y casetas de pescadores

Sa Tuna mide unos ochenta metros de largo. El fondo es de cantos rodados y agua transparente. A ambos lados hay rocas volcánicas oscuras donde se forman charcos en marea baja. Las casetas blancas de pescadores dan a la playa; algunas siguen en uso, otras se alquilan en verano.

El acceso es por carretera estrecha desde Begur. Hay aparcamiento de pago en temporada alta, unas cincuenta plazas. Si llegas después de las once de la mañana en julio o agosto, suele estar completo. La alternativa es aparcar en el pueblo y bajar andando veinte minutos por el camino de ronda.

Hay un chiringuito con mesas en la arena. Sirven bocadillos, cervezas y arroces de mediodía. No hay duchas públicas, pero sí un grifo de agua dulce al final del paseo. La playa no tiene bandera azul porque carece de servicios de salvamento permanente. En días de levante el oleaje puede ser fuerte.

Platja de Castell, Palamós: arena fina y pinar hasta la orilla

Castell es la playa más larga de Palamós, con casi quinientos metros de arena dorada. Está flanqueada por un pinar de pino blanco que llega casi hasta el agua. El acceso principal es desde el paseo marítimo de la urbanización Castell-Platja d'Aro, con aparcamiento gratuito en las calles laterales fuera de julio y agosto.

En temporada alta funciona un servicio de hamacas y sombrillas, dos puestos de socorrismo y duchas con vestuarios. La pendiente del agua es suave, adecuada para niños. El fondo es de arena sin rocas hasta unos treinta metros mar adentro.

Hay tres chiringuitos a lo largo del paseo. Uno abre todo el año y sirve desayunos desde las ocho. Los otros dos funcionan solo en verano. La playa tiene bandera azul desde 2003. Los fines de semana de junio y septiembre suele haber menos gente que en calas más pequeñas, porque el espacio absorbe mejor la afluencia.

Cala Montjoi, Roses: antigua sede de El Bulli y acceso controlado

Montjoi es una cala de grava en el cabo de Creus. Mide unos cien metros y está rodeada de matorral mediterráneo. El edificio del antiguo restaurante El Bulli sigue en pie al final del camino, cerrado al público. La cala en sí es de acceso libre, pero el aparcamiento tiene barrera y aforo limitado en verano.

Desde 2019 el ayuntamiento de Roses restringe el acceso en coche de junio a septiembre. Hay que reservar plaza de aparcamiento online con antelación o llegar en autobús lanzadera desde el centro de Roses. El servicio de bus funciona cada hora entre las nueve de la mañana y las siete de la tarde.

No hay servicios en la playa: ni chiringuito, ni duchas, ni alquiler de hamacas. Conviene llevar agua y comida. El fondo marino es de roca y posidonia, con buena visibilidad para buceo con gafas. La zona está protegida dentro del Parque Natural del Cap de Creus, por lo que está prohibido pescar o arrancar algas.

Platja Gran de Tossa de Mar: postal medieval y turismo de masas

La Platja Gran ocupa el frente del casco antiguo de Tossa. A un lado está el recinto amurallado medieval, visible desde toda la playa. Mide unos cuatrocientos metros de arena gruesa mezclada con grava. Es la playa más concurrida del municipio.

El acceso es directo desde el paseo marítimo. Hay aparcamientos de pago en las inmediaciones, pero se llenan antes de las diez en julio y agosto. Muchos visitantes aparcan en la zona alta del pueblo y bajan andando diez minutos. La playa tiene todos los servicios: socorristas, duchas, alquiler de hamacas, kayaks y motos de agua.

El paseo está lleno de restaurantes y heladerías. Los precios son más altos que en otras zonas de la Costa Brava. Un menú del día ronda los dieciocho euros. La calidad del agua es buena, pero la densidad de bañistas en agosto puede ser incómoda. Si buscas tranquilidad, mejor ir a primera hora o en septiembre.

Cala Estreta, Palamós: veinte metros de ancho y escalera de madera

Estreta significa estrecha en catalán. Esta cala mide apenas veinte metros de ancho por cincuenta de largo. Está encajada entre acantilados de roca roja cubiertos de pinos. El acceso es por una escalera de madera de ciento veinte peldaños desde el camino de ronda.

No hay aparcamiento propio. Lo más cercano es el parking de Cala S'Alguer, a diez minutos andando por el sendero costero. La cala no tiene servicios: ni chiringuito, ni duchas, ni socorristas. Es frecuentada sobre todo por locales y por gente que recorre el camino de ronda a pie.

El fondo es de arena y roca. Hay poca profundidad en los primeros metros, luego cae rápido. Es habitual ver peces cerca de las rocas laterales. La orientación sur protege del viento de tramontana, pero en días de temporal el oleaje puede ser fuerte. En agosto suele llenarse a mediodía, pero por la tarde se vacía.

Platja de Pals: tres kilómetros de arena y dunas protegidas

La playa de Pals es una de las más largas de la Costa Brava. Se extiende desde la desembocadura del río Ter hasta la urbanización de Begur, con más de tres kilómetros de arena fina. Detrás hay un sistema dunar protegido con pasarelas de madera para acceder sin pisar la vegetación.

Hay varios accesos con aparcamiento de pago. El más usado es el de la zona del Grau, con capacidad para unos doscientos coches. En temporada baja el aparcamiento es gratuito. La playa tiene bandera azul, socorristas en verano y varios chiringuitos repartidos a lo largo del paseo.

La amplitud permite encontrar espacio incluso en agosto. El agua es poco profunda durante muchos metros, adecuada para familias. Hay zonas habilitadas para deportes náuticos: kitesurf, paddle surf y windsurf. El viento de levante sopla con frecuencia por la tarde, lo que puede hacer que la arena vuele. Si prefieres aguas más calmadas, mejor ir por la mañana.

Cala Pedrosa, Tamariu: rocas planas y snorkel entre posidonia

Pedrosa está al norte de Tamariu, a cinco minutos andando por el camino de ronda desde el final del pueblo. Es una cala pequeña, de unos cuarenta metros, con fondo de roca plana y cantos. No hay arena. El acceso es por escalones tallados en la roca.

No tiene aparcamiento propio. Hay que dejar el coche en Tamariu y bajar a pie. La cala carece de servicios: ni chiringuito, ni duchas, ni socorristas. Es frecuentada sobre todo por buceadores y por quienes buscan tranquilidad. El agua es muy transparente, con praderas de posidonia y peces de roca.

La orientación este la hace vulnerable al viento de levante. En días de oleaje el acceso puede ser peligroso. En cambio, con mar en calma es uno de los mejores puntos de la Costa Brava para snorkel. Conviene llevar escarpines porque las rocas pueden resbalar. No hay sombra natural; si vas en verano, lleva sombrilla o toldo.

Key facts

¿Cuál es la mejor época para visitar la Costa Brava sin aglomeraciones?

Junio y septiembre ofrecen buen tiempo, agua templada y menos gente que julio y agosto. Los fines de semana de mayo también suelen ser tranquilos, aunque el agua está más fría.

¿Hay playas accesibles para personas con movilidad reducida?

Platja de Castell en Palamós y Platja de Pals cuentan con pasarelas adaptadas y servicio de silla anfibia en verano. Conviene consultar con antelación en las oficinas de turismo locales.

¿Es necesario reservar aparcamiento con antelación?

En calas con acceso restringido como Montjoi sí. En el resto, llegar antes de las nueve de la mañana suele bastar para encontrar sitio sin reserva.

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