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Ruta por los pueblos blancos de Cádiz en 5 días

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Ruta por los pueblos blancos de Cádiz en 5 días

La carretera que sube desde Arcos de la Frontera hasta Grazalema cambia de color cada pocos kilómetros. El asfalto pasa de ocre a gris y las fachadas encaladas brillan tanto al mediodía que muchos conductores bajan la visera. En cinco días puedes recorrer ocho pueblos blancos de Cádiz sin volver sobre tus pasos, durmiendo en tres alojamientos distintos y comiendo en bares donde los camareros aún escriben la cuenta en papel.

Esta ruta conecta localidades que comparten cal, sierra y aceite de oliva, pero cada una guarda detalles propios: un castillo almohade, una iglesia barroca con retablo dorado, una calle tan estrecha que apenas cabe un coche. El recorrido total suma unos 250 kilómetros y funciona mejor de marzo a junio o de septiembre a noviembre, cuando el calor no aprieta y los alojamientos no duplican tarifas.

Día 1: Arcos de la Frontera y Bornos

Arcos de la Frontera se levanta sobre un peñón de roca caliza que cae casi en vertical hacia el río Guadalete. Aparca en el parking de la plaza del Cabildo, gratuito hasta las 10:00 y de pago el resto del día. Desde allí caminas cinco minutos hasta la basílica de Santa María de la Asunción, abierta de lunes a sábado de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00. La entrada cuesta tres euros e incluye subida a la torre, desde donde ves el embalse de Arcos y la vega del Guadalete.

El casco antiguo ocupa menos de medio kilómetro cuadrado. Recorre la calle Marqués de Torresoto, flanqueada por casas señoriales del siglo XVIII, y baja hasta el mirador de la peña Nueva. A mediodía come en el mesón Los Murales (calle Deán Espinosa, 10), donde sirven berza gaditana y carrillada de cerdo ibérico por unos catorce euros el menú.

Por la tarde conduce veinte kilómetros hasta Bornos. El pueblo se extiende junto al embalse de Bornos y conserva el castillo palacio de los Ribera, visitable los sábados y domingos de 11:00 a 14:00 con entrada gratuita. Pasea por los jardines del Palacio y cena en el bar La Posada (calle Pósito, 3), conocido por las papas aliñás y el lomo en manteca. Duerme en el hotel Palacio de los Granados (calle Ancha, 38), habitación doble desde 55 euros con desayuno.

Día 2: Villamartín, Algodonales y Zahara de la Sierra

Sal de Bornos hacia Villamartín, quince kilómetros al este. Villamartín no figura en todas las listas de pueblos blancos, pero su iglesia de las Virtudes, construida en el siglo XVI, merece parada. Abre de martes a domingo de 10:30 a 13:30. Desde la plaza de toros, en la parte alta, se ve el valle del Guadalete y la sierra de Grazalema al fondo.

Continúa hasta Algodonales, otros quince kilómetros. Algodonales es base de vuelo libre: parapentes y alas delta despegan del cerro de la Ermita casi a diario. Si te interesa volar en biplaza, contacta con la escuela Vuelo Libre Algodonales (teléfono 956 13 71 96), que opera de marzo a octubre con reserva previa. El vuelo dura unos veinte minutos y cuesta entre 60 y 80 euros según temporada.

Come en el restaurante El Yunque (avenida de la Constitución, 32), especializado en chivo al ajillo y ensalada de pimientos asados. Después sube a Zahara de la Sierra, veintidós kilómetros de curvas cerradas. Zahara trepa por la ladera del cerro del Castillo hasta el embalse de Zahara-El Gastor. Sube andando al castillo nazarí (entrada gratuita, abierto todo el día) para ver el atardecer sobre el agua. Duerme en el hotel Arco de la Villa (calle Camino Nazarí, s/n), habitación doble desde 65 euros.

Día 3: Grazalema y El Bosque

Desayuna en Zahara y conduce hacia Grazalema por la CA-9104, treinta kilómetros de puerto de montaña que pasa por el puerto de las Palomas, a 1.357 metros de altitud. Grazalema es el pueblo con más precipitación anual de España: supera los 2.000 litros por metro cuadrado. Eso explica el verde intenso del parque natural que lo rodea.

Aparca en la plaza de España y camina hasta la iglesia de la Aurora, del siglo XVIII, con portada barroca en piedra. Grazalema conserva talleres artesanos de mantas de lana virgen, tejidas en telares manuales desde el siglo XIX. Visita la fábrica de mantas Artesanía Textil de Grazalema (calle Las Piedras, 8), abierta de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00. Una manta de matrimonio cuesta entre 180 y 250 euros.

Come en el restaurante Cádiz el Chico (plaza de España, 8), donde preparan sopa de Grazalema (con espárragos trigueros, huevo y pan) y lomo de orza. Por la tarde baja a El Bosque, dieciséis kilómetros al noroeste. El Bosque se asienta junto al río Majaceite y es punto de partida del sendero señalizado que lleva hasta Benamahoma, siete kilómetros por ribera de álamos y fresnos. El sendero es llano y se recorre en dos horas ida y vuelta. Cena en el mesón El Algarrobo (avenida de la Constitución, 12), conocido por las truchas del río y las tagarninas con garbanzos. Duerme en la posada de Palacio (calle Doctor Solís, 1), habitación doble desde 50 euros.

Día 4: Ubrique y Benaocaz

Sal de El Bosque hacia Ubrique, veinticinco kilómetros al sur por la CA-9104. Ubrique se extiende en el valle del río Ubrique, rodeado por las sierras de Ubrique y del Caíllo. La localidad produce artículos de piel desde el siglo XIX: carteras, bolsos, cinturones. Más de doscientos talleres y fábricas operan en el municipio, muchos como proveedores de marcas internacionales.

Visita alguna de las tiendas-taller del casco antiguo, como Piel de Ubrique (calle Moreno de Mora, 10) o Ubrique Piel (calle San Antonio, 15), donde ves el proceso de corte y costura a mano. Un bolso de piel de vacuno curtida cuesta entre 80 y 150 euros. Sube andando hasta la ermita de San Antonio, en lo alto del pueblo, para ver el valle completo.

Come en el restaurante El Molino (calle Solano, 5), especializado en perdiz en escabeche y caldereta de cordero. Por la tarde conduce hasta Benaocaz, doce kilómetros al norte. Benaocaz es el pueblo más pequeño de la ruta, con menos de 700 habitantes. Conserva restos del barrio nazarí, con calles estrechas y casas de una sola planta. Desde el mirador del Calvario ves Ubrique, Villaluenga del Rosario y, en días despejados, el estrecho de Gibraltar. Duerme en la casa rural La Posada (calle Vejer, 4), habitación doble desde 55 euros con desayuno.

Día 5: Villaluenga del Rosario, Benamahoma y regreso

Desayuna en Benaocaz y sube a Villaluenga del Rosario, seis kilómetros de carretera estrecha. Villaluenga es el municipio más alto de la provincia de Cádiz, a 920 metros sobre el nivel del mar. El pueblo produce queso de cabra payoya, una raza autóctona adaptada a la sierra. Visita la quesería Artesanal Villaluenga (calle Horno, 3), abierta de lunes a viernes de 9:00 a 14:00. Un queso curado de medio kilo cuesta unos doce euros.

Villaluenga conserva la plaza de toros más antigua de España en activo, excavada en roca en el siglo XVIII. La entrada es gratuita y está abierta todo el día. Desde la plaza ves el pinsapar de Grazalema, un bosque de abetos endémicos que cubre las laderas de la sierra del Pinar.

Baja a Benamahoma, ocho kilómetros al oeste. Benamahoma se asienta junto al nacimiento del río Majaceite. El manantial brota al pie del pueblo con un caudal constante de unos 200 litros por segundo. Pasea por el sendero del río, señalizado desde la plaza de la Constitución, y come en el restaurante Las Truchas (calle Nacimiento, 2), donde sirven trucha a la plancha con jamón y ensalada. Desde Benamahoma regresa a Arcos de la Frontera en una hora por la A-372 y la A-384, cerrando el circuito de cinco días.

Consejos prácticos para la ruta

Reserva alojamiento con al menos dos semanas de antelación si viajas en primavera u otoño. Los hoteles y casas rurales de Grazalema y Zahara se llenan los fines de semana. Lleva efectivo: muchos bares y talleres artesanos no aceptan tarjeta. Las gasolineras escasean entre Grazalema y Ubrique; llena el depósito en Arcos o en Villamartín.

El GPS no siempre marca la ruta más rápida en estas carreteras de montaña. Usa mapas actualizados y pregunta en los alojamientos por el estado de las vías, sobre todo después de lluvias intensas. Las carreteras de la sierra se cortan ocasionalmente por desprendimientos entre noviembre y febrero.

Si viajas en verano, sal temprano. Las temperaturas superan los 35 grados en julio y agosto, y muchos comercios cierran de 14:00 a 18:00. Lleva agua, protector solar y gorra. En invierno el puerto de las Palomas puede tener nieve o hielo; consulta el estado en la web de la Diputación de Cádiz antes de subir.

Key facts

¿Cuál es la mejor época para hacer la ruta?

De marzo a junio o de septiembre a noviembre. Las temperaturas son suaves, los campos están verdes y los alojamientos no suben tanto los precios como en verano. Evita julio y agosto por el calor intenso y enero-febrero por posible nieve en los puertos de montaña.

¿Es necesario un coche todoterreno?

No. Todas las carreteras de la ruta están asfaltadas y se pueden recorrer con cualquier turismo. Las vías son estrechas y tienen curvas cerradas, pero están en buen estado. Conduce con precaución y respeta los límites de velocidad.

¿Dónde puedo comprar productos locales?

En Grazalema compra mantas de lana en Artesanía Textil. En Ubrique, artículos de piel en cualquier taller del casco antiguo. En Villaluenga, queso de cabra payoya en la quesería Artesanal Villaluenga. En Zahara y El Bosque encontrarás miel de la sierra y aceite de oliva virgen extra en pequeñas cooperativas.

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